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  • MIGUEL FLORIDO

Cómo afectan las Emociones a tu Salud. Historias reales.


Hubo un tiempo donde la medicina se centraba en el estudio del cuerpo humano para conocer su funcionamiento fisiológico y tratar así las afecciones orgánicas que se alejaban de la norma, provocando en el individuo síntomas o signos físicos, fenómenos que se consideraban enfermedad; no es hasta principio del siglo XX, gracias, en parte, a la importante aportación académica de Sigmund Freud, cuando se empieza a atender a cuestiones mentales o de la Psique, como la llamaba él, profundizando en cómo la educación, el entorno y la propia idiosincrasia psicológica de cada persona influía de manera determinante en su salud.

La OMS ha venido adaptando el concepto de Salud durante los últimos 70 años integrando en su definición cada vez más aspectos, constatando la multidimensionalidad del ser humano y cómo interesan la esfera biológica, psicológica, sociológica e incluso emocional cuando hablamos de salud o enfermedad. Un cuerpo en perfecto, funcionamiento desde el punto de vista fisiológico y bioquímico, puede manifestarse de manera enferma por un problema mental o por una situación de inadaptación social, por no hablar del impacto devastador de los varapalos emocionales que sufrimos en diversos momentos de nuestra vida.

DEFINICIÓN DE SALUD DE LA Organización Mundial de la Salud.

«La salud es un estado de bienestar físico, mental y social, con capacidad de funcionamiento, y no sólo la ausencia de afecciones o enfermedades» definición que se complementa con su ampliación para la salud mental:

“salud mental, la cual se caracteriza por el equilibrado estado emocional de una persona y su autoaceptación (gracias al autoaprendizaje y al autoconocimiento); en términos clínicos, es la ausencia de cualquier tipo de enfermedad mental.”

SOMATIZACIÓN

La somatización es aquella reacción fisiológica que desencadena un suceso psicológico o emocional.

Un fenómeno que casi todos hemos padecido alguna vez y que demuestra la interconexión perfecta de nuestra mente y cuerpo. Sin llegar a extremos patológicos, todas las personas y casi de manera inconsciente somatizamos habitualmente ante diversos estímulos psico-emocionales: Aumento de la ritmo cardíaco ante una escena de miedo en el cine, agitación de la respiración ante una noticia inesperada, sudación de las manos cuando nos ponemos nerviosos, etc.Pero más allá de los brotes somáticos, las emociones intensas pueden llegar a ser la causa, desencadenante o factor pronóstico de la evolución de muchas enfermedades.

A continuación quiero compartir con ustedes algunos de los casos que he podido conocer en primera persona durante estos años de práctica clínica en mi consulta. Quizá estos ejemplos puedan clarificar mejor el impacto de las emociones en nuestra salud que un compendio repleto de complejas explicaciones científicas.

CASOS REALES

(Se han cambiado nombres y algunos detalles para garantizar el anonimato de las historias).

  • Jose Carlos tenía 25 años cuando consultó conmigo por primera vez, se estaba preparando para ser piloto y tenía muchos síntomas digestivos que empezaban a afectarle de manera considerable. Tras varias pruebas analíticas y de imagen, pude descartar patología orgánica aparente. Llegó el último de sus exámenes de aviación y justo cuando estaba haciendo cola para entrar en la sala tuvo que romper filas para huir al baño a toda prisa donde vomitó de manera incoercible hasta expulsar el último mililitro de bilis. Siempre le ocurría lo mismo. Jose Carlos aprobó y pronto comenzó su carrera como piloto en una aerolínea de prestigio. Desaparecieron sus síntomas y no volvió a vomitar de esa manera hasta la noche en que nació su primer hijo pocos años después.

  • Carmen Rosa, tiene 54 años, le diagnostiqué Diabetes Mellitus tipo 2 hace 3 años. Siempre ha sido muy cumplidora con su tratamiento farmacológico, consejos alimenticios y ejercicio físico. Sus analíticas han sido ejemplares desde el primer momento, pero en los últimos 6 meses he notado glucemias altas en casi todos sus controles. Me insiste en que sigue cumpliendo toda la terapia a rajatabla. Coincidiendo con el inicio de su descontrol glucémico, su nieto de 3 años es ingresado en el Hospital Materno Infantil por una grave enfermedad que le obliga a recibir tratamientos agresivos durante todo este tiempo. Un año más tarde, el pequeño vence a la enfermedad, y Carmen Rosa vuelve a tener buenos resultados en sus analíticas, obligándome incluso a reducir su medicación puesto que ya ni siquiera es necesaria.

  • Kevin lleva sólo un año y medio en mi consulta, tiene cerca de 16 años y últimamente he venido notando un aumento en el número de consultas. Dolor abdominal intenso localizado en la boca del estómago, deposiciones diarreicas escasas, digestiones pesadas. No fiebre y exploración física completamente normal. Analítica, Radiografía, Ecografía, y finalmente, valoración por el Digestólogo de zona: todo normal. Un día decido hablar a solas con Kevin que una vez ha salido su madre de la consulta rompe a llorar, sospecho que algo no va bien y tras un buen rato de charla el chico me confiesa que sufre acoso en el instituto por parte de algunos compañeros. Tras la intervención del centro educativo y sus padres, Kevin cambia de clase y hace nuevos amigos. Hace ya 3 años que no le veo y sé por su madre que se ha convertido en un destacado deportista... que además come como una lima.

  • Aurora había pasado los primeros 33 años de su vida sin ningún incidente relevante en su salud. Es entonces cuando debuta con crisis de convulsiones generalizadas muy intensas que le duraban cerca de 10 minutos y que se desencadenaban sin previo aviso. Yo mismo tuve la oportunidad de presenciar una de ellas un día que vino a visitarme a la consulta, cayendo al suelo inconsciente en la sala de espera y convulsionando violentamente delante de los demás pacientes que aguardaban su turno. Estudiamos su caso con ayuda de diversas pruebas neurológicas y el propio especialista de zona. No encontramos ninguna causa orgánica que justificara esas crisis. Empecé a sospechar que algo no encajaba cuando me di cuenta de que Aurora nunca convulsionaba cuando estaba sola, ni conduciendo, ni en el baño… siempre lo hacía en lugares seguros y con gente alrededor. En una entrevista más personal pude conocer cómo le había afectado la dolorosa ruptura con su pareja 4 meses atrás, justo la fecha de inicio de sus crisis convulsivas. Abordamos ese asunto y decidimos juntos que debía iniciar psicoterapia. Un mes más tarde las crisis habían desaparecido y Aurora enfocaba el futuro de manera positiva e ilusionante.

  • Maricarmen tiene 61 años, y lleva sufriendo por su hijo toxicómano desde hace 20 años. Ha hecho todo lo que una madre puede hacer por un hijo pero cuando enviudó sintió que ya no podía soportar ese peso de la misma manera. Lleva unos años consultando frecuentemente por una sensación de ardor en la punta de la lengua que en ocasiones también manifiesta en labios, e incluso en las encías. Sus molestias cursan en brotes de 2-3 semanas y nunca he podido observar lesiones evidentes a la inspección visual. Probamos diferentes fármacos de aplicación tópica, descarté patología oral, dermatológica e incluso enfermedades reumatológicas y autoimnunes, todo sin ningún éxito. Maricarmen comienza con estos síntomas siempre que su hijo Manuel, todavía víctima de las drogas, aparece por su casa en busca de un poco de cobijo, comida caliente y algo de dinero para sufragar su adicción. Son semanas duras para ella porque tiene que vivir en sus propias carnes como las drogas consumen la vida de su hijo, y como su hijo consume las pocas energías que le quedan a ella. Hace unos días volvió a mi consulta para comentarme que tenía unos hormigueos extraños en el labio inferior, no vi nada. Se fue de la consulta suspirando y comentándome que su hijo había vuelto hacía dos días y que pensaba pasar en casa una temporada.

  • Luis no ha llegado a cumplir 35 y ha tenido un año horrible: perdió su trabajo, se separó de su mujer y apenas puede hacerse cargo de los gastos que le corresponden por sus dos hijos. Se siente muy agobiado y encima le cuesta mucho encontrar trabajo porque su psoriasis, hasta hace un año controlada, no ha parado de empeorar en los últimos meses. Partía de pequeñas placas localizadas en abdomen y dorso de la espalda, pero se han extendido considerablemente y ya se asoman cercanas al cuello y en los brazos. No consigue ocultarlas con la ropa y para trabajar en la hostelería, el sector donde tiene más experiencia, le suponen un inconveniente. Créeme si te digo que los tratamientos que hemos usado con él casi no han dado resultado, y sólo hemos empezado a ver remisión hace unos días, justo cuando ha restablecido una buena comunicación con su expareja que ha accedido a renegociar las condiciones económicas iniciales aliviándole sustancialmente la carga que le tenía tan estresado.

Como puedes haber comprobado las emociones intensas pueden hacer aflorar síntomas y signos de lo más variopinto en nuestro organismo. La aparición de un dolor o la intensificación del ya existente, trastornos neurólogicos, síntomas digestivos, manifestaciones en la piel, aumento de la glucemia, variaciones en el ritmo cardíaco, elevación de la tensión arterial y un largo etcétera de expresiones físicas y químicas que hacen de voz enérgica para gritar al mundo cómo nos sentimos.

Ante estas situaciones, la función del médico es establecer un proceso diagnóstico sistemático para descartar causas orgánicas que justifiquen estos hallazgos, pero también resulta necesario saber sospechar otros orígenes como pueden ser el estrés, los problemas personales, las sobrecargas de trabajo, tristeza o cualquier conflicto sin resolver. En ocasiones resulta muy difícil convencer a las personas de que también las emociones se manifiestan con el cuerpo, y de que muchas enfermedades están provocadas por la mala gestión de las mismas, pero para encontrar la salud y la felicidad es preciso tomar consciencia de qué falla en nuestra vida, aceptar el reto y planificar una estrategia personal que nos ayude a cambiar las cosas.

Espero que este post te haya ayudado a entender un poco mejor el papel de las emociones en tu salud y que te sirva para depositar tu confianza en los mejores profesionales para aprender a gestionar mejor las situaciones de conflicto que puedas tener en tu vida.

Consulta conmigo si crees que puedes estar somatizando alguna situación emocional comprometida a través de mi consulta online en www.doctorflorido.com

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